"Hacer de Galán... es mejor que volver a poner copas"
Conocido durante largo tiempo a través de su "gran" hermano, el alicantino que interpreta a Álvaro Aguilar nos habla de su trabajo
Nuestra joven estrella televisiva admite que trabajar en esta serie le consume toda la energía, pero siempre busca un hueco para acercarse un poco más a los cientos de fans de Bea. Y nos recibe en el plató de su casa de mentirijillas.
¿Cómo es posible que un aspirante a bombero acabe siendo actor?
Mi mejor amigo y haora también socio, Antonio Ramón, había escrito un corto y me propuso hacerlo. No tenía ni idea, pero nos pusimos a vender camisetas y todo lo que fuimos robando a nuestros padres en un rastro en Guardamar, para tener dinero para el corto…
Entonces, te metiste en la interpretación sin formación previa…Sí, empecé del tirón y después de ese primer corto me metí en el Taller del Teatro Universitario (de Alicante). Aunque de pequeño devoraba pelis y me gustaba mucho el cine, jamás pensé que en el futuro me pudiera dedicar a esto…
Después de la etapa del teatro univesitario, ¿qué paso diste?
Me vine a Madrid. Alicante estaba muy bien para empezar, pero me preguntaron qué quería hacer…verían que estaba más verde que una lechuga y me insistieron en que si me gustaba de verdad ese trabajo tenía que salir de allí. Estudié si me iba a Barcelona o a Madrid y me decanté por esta última ciudad. Llegué con muy poquito dinero en el bolsillo y con muchas ganas.
Durante mucho tiempo has sido conocido a través de otros: hermano de, novio de… ¿Cómo sienta eso?
Cuando no le das más importancia, no sienta. Aunque sí se reflejó en mi trabajo, porque estuve tiempo y me refiero a años, siendo rechazado en los castings por tener una imagen muy parecida a mi hermano, pero también lo agradezco, porque así pude estudiar más. Me ayudó a estudiar y trabajar en un tipo de teatro más experimental, a investigar más, a descubrir el sistema de acciones físicas (de Stanislavky) con el que trabajo y a poder, durante mucho tiempo, practicarlo. Estuve tres años en La Barraca, la escuela de teatro que lleva Alicia Hermida, y ahora llevo otros tres años con Miguel Ponce. He trabajado de todo: como camarero, descargando camiones…mientras seguía estudiando interpretación.
A pesar de haber hecho teatro, cine… la fama te llega con un culebrón, ¿qué opinas de las telenovelas?
Simplemente, por el respeto a toda la gente que está trabajando aquí, que es mucha, y a toda la gente que lo consume, me parece que es un género que hay que saber entender, porque lo único malo que tiene es el poco tiempo que hay para preparar todo. Después de terminar cada contrato de las series diarias en las que he estado -El Pasado es Mañana y Negocios de Familia- me juré y perjuré que jamás volvería a hacer una serie diaria, más que nada porque acaba con tu salud y con tus nervios, pero bueno, Yo Soy Bea me llegó y no estaba nada convencido, no quería hacerla, pero fue hacer la prueba con Ruth Núñez y me dije: “con ella quiero trabajar”.
Si te ofrecieran un papel en alguna telenovela latinoamericana, ¿aceptarías?
No, y lo digo con la boca pequeña, no creo que vuelva a trabajar en este género.
Dices que tienes poca vida social, ¿con qué disfrutas en tu escaso tiempo libre?
Lo que me gusta es dormir si puedo, pero me gusta mucho ir al teatro o al cine…
A menudo se publican noticias relativas a tu vida privada, ¿te incomoda?
No me incomoda, me molesta y mucho.
¿No crees que quieren saber más de ti?
Siempre digo que sí a una entrevista, porque a mi también me encanta coger una revista y leer algo de cualquier actor que me guste. Lo que no entiendo es que si bajo a comprar cacahuetes le pueda interesar a alguien.
¿Cómo se asimila un éxito tan repentino?
En mi caso muy bien, no lo pienso mucho…El éxito, igual que el dinero, es una consecuencia de tu trabajo, pero lo que tiene que primar es el arte, que te dejen hacerlo o no es otra cosa. De todas formas, al éxito no hay que tenerle miedo, hay que tenerle ganas.
¿Te sientes cómodo en el rol de galán?
Al principio me costó, no el rol de galán, que ya lo había trabajado, sino darle un punto distinto a ese galán que siempre había hecho, que era más de calle. Aplicar el rol de galán a un personaje ejecutivo es peligroso, porque no te puedes ir al chulo o al tío que se lo come todo; lo complicado era conseguir sacar esa parte de seductor sin irme a los otros personajes que había hecho en otras interpretaciones.
¿Temes en cierto modo que te encasillen en este tipo de papeles?
Si te dijese que no lo pienso mentiría, pero también está tu decisión…Cuando no tienes nada detrás, y hablo de dinero, y te ofrecen un personaje, pues lo tienes que coger. Hay que trabajar, por lo que prefiero trabajar otra vez haciendo otro galán que volver a poner copas, que lo haría encantado, pero en cuanto tenga un colchón económico podré permitirme el lujo de seleccionar un poco más y trabajar otros registros que me interesen.
¿El peso de la fama ahoga?
Me resulta muy incomodo que haya un tío apostado en la puerta de mi casa haciéndome fotos…la verdad es que molesta, porque tienes la sensación de que has perdido todo. Pero la gente de la calle que se acerca a felicitarte por tu trabajo me parece muy agradable. Cada vez que entro en el mercado que hay frente a mi casa me fríen las señoras, porque me dicen que tengo que tratar bien a Bea, ¡pero es que hasta mi madre me regaña! Pero siempre desde el cariño.
Después de Bea, ¿qué vas a hacer?
Dormir.
Álvaro Aguilar, preparando el personaje
¿Has aprendido algo nuevo con Álvaro Aguilar?
Sí, sí. Álvaro tiene un morro que se lo pisa. Es muy cabezón, como yo, pero también le he querido dar ese punto de que el tío hasta para pedir perdón se pone farruco. Me gusta el empuje que tiene, las ganas, porque convencer a todo el mundo con tu fuerza me parece admirable. Además, es un tío que no tropieza dos veces con la misma piedra, tropieza diez, pero lo que aprende se le graba a fuego y eso me gusta mucho de él.
¿Cómo te preparas el personaje?
Primero nos leemos el guión, mi coach, Miguel Ponce y yo; nos encontramos, comentamos las secuencias, en qué punto está el personaje, en qué punto estamos de la historia…Luego, le buscamos toda la polaridad que podamos, todos los aspectos nuevos, y lo trabajo con él. Paso las secuencias con Miguel normalmente el fin de semana y luego, el día antes de grabar las vuelvo a pasar ya estudiadas y ahí perfilamos. Después, ya es lo que diga el director y lo que te den las circunstancias.
Tras largas jornadas de grabación, ¿qué haces para relajarte entre secuencias?
Sobre todo, sigo estudiando. Me quedo en mi camerino y escucho un poquito de Mozart, procuro no sociabilizar demasiado, porque es mucha la energía que te consume este trabajo como para desparramarla…Si no, el martes ya estaría muerto.
Mis favoritos
De teatro:
Actor: Wilkin
Actriz: Maude Mitchell
Obra: Cualquiera de Shakespeare
De cine:
Película: El Padrino, la primera y la segunda
Actor: Al Pacino
Actriz: Natalie Portman
Directos español: Fernando León de Aranoa
Me gustaría trabajar con…Lars von Traer
Fuente: Revista Bulevar21

